Ella.
Sin motivo alguno, sin razón. La única capaz de
hacerme sonreír mil tres cientas veces al día. La única que llora en silencio.
A la que no le importa su propio bienestar. La que sufre. La que daría la vida
por mi, la que volvería a darla, y la que seguiría viva después de todo. La que
tiene los 2 cojones bien puestos para plantarles cara a los que ni se la merecen.
La perfección, y la razón por la que lucho. Ella, y sus ojazos que siempre esconden detrás de ellos dolor. Un dolor que intenta ocultar pero, a mi ya no me engaña. Aquellos ojos, que sin querer, un día se convirtieron en algo más que ojos. Se convirtieron en palabras. El 27, se convirtieron en lagrimas, por mi culpa. Pero te prometo que voy a recuperar todas y cada una de las sonrisas que perdiste ese viernes.
Luchadora, sincera. Amiga de quién tiene que
ser. Mejor amiga de la persona más estúpida del mundo. Enamorada del amor. Soñadora de mundos increíbles. Encantadora, simpática e
extrovertida. Única. La mejor, entre las mejores.
Mas allá del infinito, recuerdalo.

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